Mi nombre es Juncal, tengo 36 años y trabajo como profesora de francés es un colegio de Navarra (España). He trabajado muchos años como profesora de inglés y aunque tengo también la especialidad de francés, hacía tiempo que no trabajaba enseñando este bonito idioma. Este curso para profesores en la escuela Alpha B, gestionado por StudyTravel, ha sido perfecto para actualizarme y vivir una aventura internacional de esas que tanto me gustan.
Cuando decidí realizar un curso de alemán en el extranjero, lo estuve comentando tanto con amigos como con compañeros de trabajo. Tenía en la cabeza ir a Berlín. Sin embargo un compañero, que había vivido una experiencia similar, me recomendó optar mejor por una ciudad más pequeña. Y, ¡qué acierto! Me topé con Múnich por casualidad, y después de ver unas fotos por internet, me decidí por esta preciosa y manejable ciudad. Además el entorno natural es espectacular y en la región de Baviera hay muchos pueblos y ciudades que se pueden conocer de una escapada.
Conocía Venecia como se conocen otras tantas ciudades: la había visitado en dos escapadas de dos días cada vez. Poco tiempo para "vivir Venecia", pero el suficiente para sentir algo especial por ese lugar que me llamaba a volver. Esta vez no quería sólo hacer unas fotos con prisa desde el vaporetto nº 1 que recorre todo el Gran Canal (aunque merece la pena hacerlo, sobre todo al anochecer) y pasear por las calles principales que todos los turistas recorren a dirario. Me imaginaba "respirar Venecia" estudianto la lengua, haciendo la compra en los mercados, perdiéndome por cualquier sotoportego, calle, via, fondamenta...charlando (chiacchierando) tranquilamente con cualquiera que quiesiera hacerlo.
Me llamo Alejandro, tengo 16 años, y os voy a contar mi experiencia en una escuela internacional para aprender inglés. Todo empezó cuando el 26 de junio salí desde Madrid para volar hasta Gatwick, Londres y pasar las dos mejores semanas de todo el verano en una escuela contratada por StudyTravel.
A principios de año, mi madre me dio la idea de irme a un “campamento de dormir”. Finalmente, me convenció, ya que no tenía nada que perder, sino todo lo contrario, aprendería francés, inglés y lo más importante de todo, me lo pasaría bien y haría nuevos amigos.